Pablo Coy, boxeador eldense: «El oro siempre es el objetivo»

por

en

El boxeador eldense Pablo Coy consiguió el oro en los Juegos del Mediterráneo celebrados en Taranto, Italia. Coy ha hablado con Ser Deportivos Elda Vinalopó desgranando cómo fueron esos combates y los próximos objetivos que tiene para lo que resta de año.

¿Cómo se encuentra tras el torneo?

La verdad que todavía lo estoy asimilando. Ha sido una experiencia increíble. Hemos estado algo más de una semana en Taranto compartiendo tiempo con toda la delegación española, de todas las modalidades deportivas. Es algo que no voy a olvidar jamás.

¿Cómo ha sido la preparación de cara a esta cita?

Llevamos ya unos meses preparando el Campeonato de Europa, que es el gran objetivo del año, esto ha sido como un entrenamiento pero teníamos el objetivo del oro. Hicimos una concentración en altura en Sierra Nevada, y los juegos los afrontamos como una preparación más de cara a ello.

Dice que se tomó los juegos casi como un entrenamiento. ¿El oro era el objetivo o era más bien un extra?

El oro es el objetivo siempre. Y aunque no es exactamente un entrenamiento, sí es una toma de contacto muy útil. En un par de semanas viajamos a Bulgaria y, al final, no hay nada como ganar, como coger esas buenas sensaciones de levantar la mano en cuatro combates consecutivos. Pasar una semana sintiéndote ganador, sintiéndote fuerte, sintiéndote con posibilidades, eso es lo que necesitamos. Esa es la preparación real, mucho más que los propios combates.

Hablando de los combates, en cuartos de final se le vio con bastante comodidad. ¿Cómo fue ese asalto?

La verdad es que en todos los combates me sentí muy bien. Empecé en octavos, gané por KO en el segundo asalto. En cuartos me tocó un representante de Turquía al cual ya conocía de antes, seguramente nos volveremos a encontrar en el Campeonato de Europa. Me planteó un combate muy bueno, de esos que te hacen sacar lo mejor de ti mismo. Con nivel, con altura, de los que a los aficionados les gustan. Ahí gana el que de verdad lo quiere más, o el que está un poco más preparado. Esa vez me lo pude llevar yo, pero lo disfruté muchísimo.

¿Qué se le pasó por la cabeza cuando el árbitro levantó su brazo tras ganar al boxeador argelino?

Pasaron muchas cosas antes de eso. El tercer asalto era decisivo y, justo en ese asalto, el árbitro me llamó la atención y me quitó un punto. Iba en desventaja, y aunque en situaciones normales pensaba que hubiera ganado, con un punto menos no tenía nada claro sobre qué podía pasar. Normalmente el fallo es rápido, pero esta vez tardaron unos 30 segundos que a mí se me hicieron como diez minutos. No sabía qué iba a pasar, pero tenía algo dentro que me decía que había ganado, que lo merecía, que iba a ser mío. Y así fue. Tuve la suerte de que los árbitros se decidieran por mí, y fue increíble. En el momento en que me levantaron la mano, solo pude gritar y ponerme muy contento.

Ha sido un gran campeonato para usted, pero también para toda la delegación española de boxeo.

Sí, la verdad es que hemos sido el equipo de la competición. Esperábamos buenos resultados, sabíamos que estábamos a buen nivel, pero nunca te esperas que vayan a ser tan buenos. La federación lleva muchos años haciendo un trabajo muy bueno, con gente como Felipe Martínez o Rafael Lozano, nuestro seleccionador, al frente. Llevamos años haciendo las cosas bien, y a veces solo es cuestión de tiempo que salgan bien.

¿Qué objetivos se marca para el Campeonato de Europa?

El objetivo es siempre la medalla. La victoria, por supuesto, pero sobre todo postularse bien de cara a lo que viene, porque el año que viene empiezan ya los clasificatorios para los Juegos Olímpicos. Es muy importante estar entre los primeros y que los árbitros también te vean como tal. Quedarte ahí, tener tu medalla, tu recuerdo para toda la vida, poder decir que has sido campeón o subcampeón de Europa.