Esta tarde, Petrer acoge una conferencia muy especial y necesaria, a las 18:30 horas, en el salón de actos de Caixapetrer. Claudia Campillo compartirá su historia de supervivencia tras sufrir abuso sexual infantil durante 15 años, por parte de su abuelo materno, desde los 7 hasta los 22 años, en una charla titulada “Tu voz importa, mi abuelo me robó mi infancia, pero no mi voz”. Un testimonio valiente que busca romper tabúes, generar conciencia y transformar el dolor en un mensaje de esperanza y cambio social. Claudia ha explicado en Radio Elda de Cadena SER que: “Cuando consigues en la edad adulta poder hablarlo, poder decirlo y ver cómo esa voz consigue sanar tu historia, y no solo la tuya, sino a mucha gente que también tienes alrededor, creo que es algo bestial”.
Claudia decidió dar el paso de compartir públicamente su historia tras un proceso personal profundo: “Yo salía de un segundo reingreso en una clínica de salud mental y me juré a mí misma que si en un mes no había conseguido apaciguar ese vacío interior, iba a abandonar la partida de la vida. Pasó un mes y medio y me cambió la vida; sentí un empoderamiento muy grande”. Desde entonces, ha transformado su experiencia en una misión de conciencia social, enfrentando cada conferencia como un acto de entrega y solidaridad: “No trabajo en modo automático. Voy allí y cuento lo que me ha pasado; para mí es volver a revivir aquel hecho traumático, pero también ver la cantidad de personas que estoy ayudando y crear conversaciones incómodas que tenemos que tener”.
Además, Campillo destaca la importancia de la educación y la prevención: “El mayor problema es que la sociedad no puede asumir que todas las personas hablen y digan que han sufrido abuso sexual infantil. No hay recursos suficientes para atender a todas estas personas. Por eso es tan importante que madres, padres y educadores se formen, escuchen a los niños y crean lo que cuentan”. Con su voz, Claudia busca empoderar a víctimas y familias, recordando que, aunque el dolor deja secuelas, la vida puede reconectarse con la esperanza: “Sí se puede. Yo lo he conseguido, y cada conferencia es un mensaje de que nuestra voz importa”.
