El calzado barefoot, diseñado para imitar al máximo la sensación de caminar descalzo, está ganando presencia en el mercado, impulsado por una creciente preocupación por la salud y la funcionalidad del calzado.
Así lo explicaron en La Ventana del Vinalopó Irene Vidal, podóloga; y Saray Ricote, ingeniera química del Laboratorio de Confort y Salud de Inescop; quienes detallaron las características de este tipo de producto, como la ausencia de drop, su alta flexibilidad y un mayor espacio para el movimiento natural de los dedos.
Las especialistas subrayaron que, pese a su popularidad, todavía existe una falta de estudios concluyentes sobre sus efectos a largo plazo, especialmente en población infantil. En este sentido, advirtieron de la importancia de introducir este calzado de forma progresiva, ya que el cambio respecto al calzado convencional, con amortiguación y soporte, puede provocar molestias o lesiones si no se realiza una adaptación adecuada.
Además, recordaron que el auge del barefoot responde más a un cambio hacia la funcionalidad y el bienestar que a una tendencia estética.
En paralelo, Inescop avanza en la investigación y normalización de este tipo de calzado a través de proyectos como el desarrollo de un sello barefoot, que permite clasificar los modelos según su grado de minimalismo tras ensayos de laboratorio y análisis biomecánicos.
Asimismo, ambas expertas destacaron la importancia de la formación especializada, como las masterclass dirigidas a empresas, diseñadores y profesionales sanitarios, con el objetivo de establecer criterios técnicos comunes y mejorar el diseño, la funcionalidad y la adaptación del calzado a la diversidad del pie.
