La exposición “Donde habite el olvido”, impulsada por la Concejalía de Diversidad y realizada por alumnado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Valencia, recupera la memoria de los conocidos como “presos sociales”, personas represaliadas durante el franquismo por su orientación sexual. Entre los nombres que forman parte de esta muestra destaca el de Antonio Ruiz, el único superviviente de los protagonistas retratados, encarcelado en 1976 con tan solo 17 años bajo la Ley de Peligrosidad Social. “Lo recuerdo como un atentado a mi niñez»” afirma. “Dormía en mi casa y, después de que una monja me denunciara, cuatro policías entraron a las seis de la mañana para llevarme detenido. Me dijeron que en veinte minutos estaría de vuelta, pero acabé pasando meses en tres prisiones”.
A pesar del sufrimiento vivido, Antonio Ruiz convirtió aquella experiencia en una lucha por los derechos humanos y del colectivo LGTBI. Reconoce que el activismo le ha permitido “ir curando la herida”, aunque admite que nunca desaparece del todo. “Fueron más de 5.000 personas las que entraron en prisión por la Ley de Peligrosidad Social y muchas otras aún están por reconocer. Vas sanando, pero siempre queda la herida abierta por las injusticias que se cometieron”. También explica que la destrucción de su expediente policial fue, en realidad, una estrategia para conseguir que toda esa documentación se preservara y sirviera para reclamar el reconocimiento y las indemnizaciones a las víctimas. “Fue un acto de dignidad. Hoy esos expedientes están en los archivos históricos y forman parte de nuestra memoria colectiva”.
Antonio también reflexiona sobre el momento actual y advierte de que, aunque considera difícil que se pierdan derechos consolidados como el matrimonio igualitario, sí observa retrocesos en ámbitos como la memoria democrática o la educación en diversidad. “Lo que sí nos pueden quitar son otros derechos que todavía quedan por conquistar”, señala. Precisamente por eso considera imprescindible visitar una exposición como la que acoge estos días el Centro Cívico y Juvenil de Elda. Además de los retratos realizados por estudiantes de Bellas Artes, la muestra incluye documentos originales como su ficha policial y su expediente. “Es una exposición muy educativa sobre lo que sufrieron estas personas. Hay que conocer esta historia para que el olvido no vuelva a imponerse”, concluye.
