Con motivo del Día Internacional de la Mujer, hablamos con Nuria Molina, agente de igualdad del Ayuntamiento de Petrer, sobre su trayectoria profesional y los retos que aún quedan por afrontar en materia de igualdad. Trabajadora social de formación, su camino hacia este ámbito comenzó tras finalizar sus estudios universitarios, cuando decidió especializarse en igualdad de género. “Estudié Trabajo Social entre 2010 y 2014 y después me fui a Valencia a cursar el Máster de Género y Políticas de Igualdad”, explica. Fue durante esa etapa cuando surgió la oportunidad de incorporarse a la Red Valenciana de Igualdad, creada por la Generalitat. “Decidí presentarme a la bolsa de trabajo y en 2017 entré a trabajar como agente de igualdad en el Ayuntamiento de Petrer”, recuerda.
Su interés por este ámbito surgió inicialmente desde la inquietud personal. “El tema de la mujer y el feminismo siempre me había interesado, aunque no era algo en lo que hubiera profundizado mucho durante la carrera”, señala. Sin embargo, la formación especializada supuso un punto de inflexión en su forma de entender la realidad. “Siempre lo digo: ese máster me cambió la vida. Cuando te pones las ‘gafas feministas’, empiezas a cuestionar muchas cosas que antes parecían normales”, afirma. Aquella experiencia consolidó su vocación y marcó el inicio de una carrera dedicada a la promoción de la igualdad.
La brecha salarial o la desigual distribución de los cuidados siguen condicionando las trayectorias profesionales de muchas mujeres. “Seguimos siendo mayoritariamente las mujeres quienes pedimos reducciones de jornada cuando tenemos hijos o quienes asumimos gran parte de las tareas de cuidado”, explica. Por ello, insiste en la importancia de avanzar en medidas de corresponsabilidad. “Las políticas de igualdad no solo benefician a las mujeres; también permiten que los hombres se liberen de los roles tradicionales que la sociedad les ha impuesto”.
Gran parte de su trabajo se centra en la prevención y la sensibilización, especialmente con jóvenes y familias. “Trabajamos mucho en institutos y colegios, y ahí sí estamos viendo cambios”, señala. También destaca la importancia de que la sociedad en su conjunto se implique frente a la violencia de género. “Cuando aumentan las denuncias no significa necesariamente que haya más casos, sino que está funcionando la concienciación. Las mujeres empiezan a reconocer situaciones que antes normalizaban”. Para Nuria, el objetivo final es claro: “La igualdad real no consiste en que mujeres y hombres seamos iguales en todo, sino en que tengamos los mismos derechos y las mismas oportunidades para desarrollar nuestra vida.
